martes, 23 de junio de 2020

Los seminaristas del Seminario Redemptoris Mater de Karachi (Pakistán) ayudando a los fieles de la diócesis

La Iglesia en Pakistán se enfrenta a nuevos retos por la nueva emergencia del coronavirus. Los cristianos del país, una minoría del 2% de la población, ocupan las clases más bajas de la sociedad, en ocasiones marginados y atacados por grupos islamistas radicales y yihadistas. Las medidas de confinamiento han dejado sin trabajo e ingresos a millones de personas en el país, los cristianos son los que más han sufrido estas consecuencias económicas al ocupar los trabajos más humildes como la fabricación de ladrillos o los trabajos domésticos.

Los católicos pakistaníes no obstante están al frente de la ayuda social frente a esta pandemia. Ayuda a la Iglesia Necesitada ha tenido la oportunidad de hablar con el padre James Borg, vicerrector del Seminario Redemptoris Mater de la diócesis de Karachi, al sur de Pakistán, para conocer cómo están enfrentándose a esta nueva situación. La entrevista ha sido emitida en el programa «Perseguidos pero no olvidados» de Radio María del pasado martes.






¿Qué tal se encuentra y qué tal están todas las personas que formáis el Seminario Redemptoris Mater de Karachi? Espero que bien.

Estoy bien, gracias a Dios. El rector P. Luis Esquinas, el director espiritual Canisius Mascarenhas y todos los seminaristas tienen buena salud. Gracias por vuestra preocupación.

¿Cuál es la situación en Pakistán con el coronavirus? ¿Seguís en confinamiento?

Estamos siguiendo lo que el gobierno llama las «medidas estándar de protección», que han sido transmitidas a todo el personal del seminario. Esto incluye el uso obligatorio de mascarillas, material para desinfectar, uso de guantes, etc. El confinamiento ahora se está abriendo poco a poco, los fines de semana es menos restrictivo.



¿Cómo es vuestro día a día ahora?

Primero celebramos la Misa diaria solo con el personal del seminario y los seminaristas, a veces también nos acompaña el padre Canisius. Esta Misa se retransmite por redes sociales, normalmente Youtube. Tenemos varias comunidades del Camino Neocatecumenal de las que estamos a cargo. Las celebraciones semanales de la Palabra y la Eucaristía las hemos estado haciendo a través de las redes sociales. Ya hemos vuelto recientemente a celebrar la Misa en la iglesia, pero con la distancia social necesaria, para evitar los contagios.

En segundo lugar, hemos tenido que lavar bien los alimentos y hemos dado formación para que los seminaristas sigan las normas de higiene correctas. Creo que esto nos ha ayudado a no contagiarnos.

En todo este tiempo, también hemos estado preparando diariamente bolsas de comida, para repartir entre los más pobres de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, a la que pertenece nuestro seminario. Debido al confinamiento, mucha gente no ha podido ir a trabajar, y por tanto no han tenido un sustento para sus familias.

¿Cómo están los feligreses?¿Se ha visto cómo la fe es ahora el apoyo más importante para sus vidas?

La gente de nuestra parroquia es muy generosa, gracias a ellos hemos tenido comida y hemos cubierto la mayor parte de las necesidades, también los alimentos para las familias más pobres. En mi opinión la fe de la gente es fuerte, se ha mantenido fuerte gracias a la guía de los responsables internacionales del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, María Asunción y Padre Mario que nos han animado a no perder la esperanza. En este año estamos celebrando el Año de la Juventud en Pakistán, pero desgraciadamente se han tenido que suspender muchas actividades que estaban programadas. La Iglesia en Pakistán es una iglesia joven en contacto continuo con la cultura islámica, es una Iglesia de esperanza y que vive el Evangelio. En este tiempo se ha visto claramente una vez más.

¿Qué tipo de ayuda está ofreciendo la Iglesia católica en Karachi?

Hace unas semanas, hicimos la distribución de comida y ropa. La Iglesia ha dado a la gente más necesitada azúcar, aceite, arroz, etc. Además de esto, queremos que la gente experimente que Dios está cerca de ellos, ahora más que nunca. Por eso nuestros seminaristas han llevado la comunión a las casas de todas las personas. Es un gran testimonio, tienen un corazón generoso, quieren servir a Jesús en la figura de los hermanos y hermanas de nuestra parroquia. Aunque han seguido las medidas de higiene, no han dudado en salir arriesgando su salud por los demás. Pero gracias a Dios están todos bien.

¿Qué conoce sobre la discriminación de cristianos y miembros de otras minorías por parte de algunas organizaciones benéficas en Pakistán, durante el reparto de ayuda por la emergencia del coronavirus?

Según la información que hemos recibido, es cierto que algunas asociaciones y organizaciones benéficas han dado ayuda solo a sus miembros. Ha habido algunos temas de abusos o discriminación, porque no se ha dado ayuda a gente que la necesitaba por razón de su fe, o de su pertenencia a una u otra religión. Es cierto.

¿Podría compartir un último mensaje de fe y esperanza para las personas que lean esta entrevista?

Nuestro seminario Redemptoris Mater está bajo la protección de Nuestra Señora de Fátima, que es el nombre de la parroquia a la que pertenecemos. Y personalmente he sentido cómo la Virgen siempre nos ha cuidado. Yo pedí una señal en 2010 durante una peregrinación a Fátima, en Portugal. Y poco después pude terminar mis estudios aquí en este seminario Redemptoris Mater de Karachi. Y recuerdo que eso fue un 13 octubre de 2011, entonces dejé Karachi para continuar mis estudios y convertirme en sacerdote. Más tarde, recibí mi diaconado el 15 de agosto 2013, en la solemnidad de la Asunción de Virgen María. El 9 de diciembre de 2013, en la solemnidad de la Inmaculada Concepción, fui ordenado sacerdote.

La mejor forma de ayudar a nuestros hermanos católicos en Pakistán es rezar por ellos, por sus luchas diarias. Para que ellos no pierdan la esperanza, pese a las dificultades y pérdidas por esta pandemia. Pero tened por seguro que los cristianos en Pakistán tienen a María por madre, y se confían a ella, que es Nuestra Madre, la Madre de Nuestro Redentor.


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