viernes, 7 de mayo de 2021

¿Qué puede decir un Obispo cuando en una diócesis la respuesta a Dios a través de este Camino Neocatecumenal es tan grande?

El 29 de agosto de 2014 tuvo lugar en San Pedro del Pinatar un encuentro vocacional con los jóvenes de las comunidades de Murcia que estuvo presidido por el Obispo de la diócesis de Cartagena, Mons. Lorca Planes y en el que participó el iniciador del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello. Al finalizar el encuentro Mons. Lorca Planes dirigió unas palabras a los presentes que reproducimos íntegramente a continuación, por su importancia para la diócesis y para el Camino.

Es la experiencia de un Obispo más que puede testificar el bien que hace el Camino en las parroquias. Y es una experiencia y vivencia contrastada y verificada. No en vano Murcia es una de las regiones del mundo con mayor número de comunidades en proporción con la población, y la actividad evangelizadora de las comunidades es ingente. 



Solo tengo dos palabras, y quiero decirlas desde lo más profundo de mi corazón, y si tengo que decir algo es que tengo que dar muchas gracias a Dios, lo primero. Gracias a Dios porque se hace grande, porque está en medio de nosotros, porque si cada vez que nos reunimos en su nombre Dios está en medio de nosotros, hoy está aquí el Señor. Y quiero darle gracias a Dios precisamente primero por Kiko, por Carmen, que en este momento está pasando por un momento de enfermedad, pero con la esperanza de que saldrá adelante, por el Padre Mario, los iniciadores del Camino Neocatecumenal. Si, me van a permitir que diga esto, que doy gracias a Dios por esta realidad, porque lo que ha dicho el Padre Schonborn, su Eminencia Reverendísima, se ha quedado muy corto… se ha quedado corto, porque él conoce la realidad de esta diócesis desde muy lejos, pero si estuviera más cerca vería, viéndoos las caras, de que se ha quedado demasiado corto... 

Porque la experiencia también que vivís vosotros cerca de Dios, viviendo la gracia que os da también la pertenencia al Camino Neocatecumenal con todo lo que conlleva... eso es tan grande, y es tan significativa, que no podemos decir otra cosa que ¡Gracias Señor!  No necesitamos más signos. Este es un signo muy grande. Este es un signo que necesita el mundo. Y es verdad que choca con la mentalidad moderna, que choca con todo aquello que es no ser, no Dios, no persona, etc… que choca porque estáis en el Camino que os lleva al Señor. Porque estáis viviendo una experiencia única, una experiencia admirable. Una experiencia que hay que levantar las manos al Señor y decirle: ‘Gracias’. Esa es la palabra que yo tengo que decir: Gracias a Dios porque ÉL, y solo ÉL, suscitó un día como mensajero de esta buena noticia a un hombre en Madrid. Suscitó en él y en las personas que le han ido acompañando en este itinerario, a una persona que él se dice débil, frágil, pecador… todo lo que queráis, y probablemente lleva razón, porque es una persona humana como cualquiera de nosotros, que se pone delante de Dios de rodillas para decirle: ‘Señor, te necesito’. Más en una época en la que está viendo tanto descreimiento a nuestro alrededor... y él lleva un proyecto que viene de Dios, no les quepa la menor duda, ¡que viene de Dios!


Y esta historia le molesta mucho al príncipe de la muerte, al demonio. Le molesta mucho. Y hará todo lo posible para que vaya decayendo, disminuya, adquiera mala prensa… que digan toda esa serie de cosas que no voy a insistir que ya lo ha dicho él: ‘Porque sois demasiado ultraconservadores, demasiado católicos… y esa serie de cosas’. Pero si bien es verdad que en la dimensión de la Iglesia os están diciendo ‘abrid los oídos a Dios’, aquí, ésta tarde, y de cara al enemigo, hay que decir: ‘cerrad los oídos a él, al demonio…¡cerrad los oídos!’ Porque ya lo ha explicado también Kiko: es el Padre de la mentira, y si alguien nos ama es Dios. En el libro de la Sabiduría dice el Señor: ‘Si no os hubiera querido no os habría creado’. Es la razón más contundente que tenemos, lo más grande, lo más hermoso. Por eso ¿que podremos decir?: '¡Gracias Señor, gracias porque suscitaste un heraldo de buenas nuevas, un mensajero que nos trae el kerygma! ¡gracias Señor porque no te dijo que no, porque dijo ‘Aquí estoy’ como María, con una fe inquebrantable, para hacer Tu voluntad! 

Dios se vale de instrumentos débiles para hacer cosas grandes. La palabra ‘éxito’ no es una palabra de Dios. Lo ha repetido muchas veces Benedicto XVI, pero ¿decidme qué puede decir un Obispo cuando en una diócesis la respuesta a Dios a través de este Camino Neocatecumenal es tan grande? Cuando yo estoy viendo, y hoy lo hemos visto todos, porque somos testigos de ello, que la gente se pone en pié y le dice al Señor ‘soy tuyo Señor’. No soy del maligno polimorfo que trata de engañarnos… ¡soy tuyo, aquí me tienes! Chicos y chicas, matrimonios… ¿que experiencia a lo largo de toda la historia ha sido tan hermosa como la de poder ver que matrimonios con sus hijos, sean 5 o sean 15, han sido capaces de romper con su tierra, con su cultura, con sus medios prácticamente de vida y se han puesto a disposición de Dios en un camino de itinerancia sin conocer a dónde van, ni cual es la ruta que Dios tiene preparada? Sólo la brújula de Dios, el camino de Dios. 


Yo aquí estoy viendo a muchos que han pasado también por esta experiencia, y doy gracias a Dios y bendigo al Señor ¿Tengo o no razones para dar gracias a Dios, no solamente por cada una de las comunidades, más de 250? ¿tengo razones o no para decir que casi los 15.000 hombres y mujeres de esta Iglesia de Cartagena están viviendo esta experiencia? Y los frutos están ahí: Chicos, que se comprometen con el Señor para la predicación del Evangelio. Chicas, que anuncian también al Señor desde una vocación especial, de vida consagrada o de anuncio del Evangelio en otros lugares. Familias enteras que están saliendo de sus instalaciones, de su vida común, de la vida normal de la que tiene derecho todo ciudadano, para ir a otras naciones, pueblos, donde realmente las dificultades en este sentido son grandes y graves, aunque la nación esté más que probada en su competencia económica. Pero les falta el máximo y el más grande de los tesoros, que es Dios.

¿Hay alguna razón que me puede impedir a mi dar gracias a Dios cuando entro a una Iglesia y veo una catequesis como esta (se refiere a la corona mistérica de la parroquia de la Sagrada Familia de San Pedro del Pinatar n.d.r), que sin una palabra me mete en el misterio de Dios? ¿Hay alguna experiencia que me pueda negar dar gracias a Dios cuando os he visto cantar todos juntos a la vez, al mismo ritmo, con ilusión y con esperanza, dando gloria a Dios y bendiciendo como si fuera una sola voz? Esto es un testimonio. Esto es una tarea. Pero al mismo tiempo es una herencia, un estilo, una manera de ser… algo que extraña a los que no son de esta guerra. Le extraña a todos aquellos que viven creyendo que soltando todas las amarras son muy felices, y comprueban día a día que habiendo soltado todas las amarras, incluso las de Dios, no solamente no son más felices sino que comprueban cada día que van a la deriva.

¿Hay alguna razón que me pueda impedir a mi dar gracias a Dios cuando os veo los rostros? ¿Hay algo que me pueda impedir dar gracias a Dios cuando veo que las familias del Camino Neocatecumenal ayudáis a vuestros hijos pasándoles la fe, rezando juntos, invitándoles también que miren al cielo y que sean personas de esperanza? Tengo razones para dar gracias a Dios, tengo muchas razones ¿Hay alguna razón que me pueda impedir a mi tener la alegría y el gozo de haber estado cerca de este hombre (señalando a Kiko) o de los iniciadores del Camino Neocatecumenal durante estos veranos... tenerlos en la diócesis, tenerlos cercanos, poder escucharles, estar es noche aquí con vosotros y con los que estáis allí en la calle? ¿hay alguna razón que me impida no ser feliz? ¡Pues soy feliz, me encuentro feliz! Quiero dar gracias entonces a Dios por esta oportunidad, y sobretodo por la amistad que me ha brindado también Kiko Argüello cada vez que ha venido a esta iglesia, que está con nosotros, y que ha tenido también la delicadeza por lo menos de tenderme la mano de la amistad, cosa que agradezco profundamente y doy gracias a Dios por ello


Pero quiero también dar gracias a Dios por los sacerdotes de esta Iglesia de Cartagena que os ayudan cada sábado, cada martes o cada miércoles cuando os reunís para la Palabra, o las convivencias, en las celebraciones de la Penitencia, o cuando como me decía Antonio José os habéis ido de peregrinación a Santiago de Compostela, o Pawel, que se va con un montón de críos al campamento con José Emilio… en fin, cantidad de sacerdotes, que como decía Pablo gastáis y desgastáis la vida por el Señor. Os pediría que recéis al Señor por ellos. Tanto los que son del Camino como los que no lo son, por todos. 

Y doy gracias también por los que os habéis levantado, que si yo supiera llorar esta noche habría llorado, pero Dios no me ha concedido el don de lágrimas. Y en segundo lugar, el primero era dar gracias a Dios, y en segundo lugar una petición, más breve de lo que ahora he hablado, más breve pero no con menor fuerza. A vosotros de una manera especial, después de haber oído esta serie de alabanzas por todo lo que habéis tenido, la gracia que habéis tenido de escuchar las catequesis cuando un día en la puerta del Templo visteis ‘catequesis para adultos. Si quieres que el Señor cambie tu vida…' o, 'Jesucristo es capaz de entrar dentro de lo más hondo de tu ser y revolver entero todos los criterios de tu historia, ven para acá los martes y los jueves o el día que esté convenido’. Os digo, habéis vivido una experiencia de gracia, pero atención, abrid bien los ojos porque el demonio también está para los que queremos ser fieles a Dios, y es todavía más virulento, todavía más. Con lo cual ¿que quiero decir? que todos los días uno tiene que decirle ‘Señor, que estoy aquí, que me ayudes’ porque no basta tener el carné, no basta tener el título. No basta haber pasado toda una serie de pasos que te han ayudado para ir sellando tu vida, lacrándola, o lacrándole o cerrándole todos los huecos por donde pueda entrar el demonio. Habéis lacrado en el primer escrutinio. Habéis puesto un sello grande en el segundo escrutinio. Y así paso a paso… algunos hasta han terminado el Camino. Pero nadie puede cerrar los ojos ¿Qué es lo que sucede? En este caso no vamos a entrar en la tristeza... no, eso no es nuestro, porque Dios no tiene un nombre de tristeza. Dios habla de esperanza, de vida, para lo cual os recomiendo ¡os pido en el nombre del Señor!: ‘No dejéis nunca de participar, de vivir intensamente en la comunidad’. 


Debéis ser apóstoles de eso, es decir, no solamente no faltar tu, sino ayuda a tus hermanos a que no falten. Ayuda a los demás a que no falten, porque la comunidad te ayudará dónde falten tus fuerzas. Cuando uno está flojo hay otro que le tiende la mano. Y esa experiencia solamente la conoce aquel que se ha visto truncadas sus fuerzas y ha visto como ha habido alguien que siendo generoso le ha ayudado a todo lo que ha necesitado. La comunidad es eso. En segundo lugar, no dejéis de escrutar la Palabra, porque estas son las herramientas que nos da Dios: La comunidad, la Palabra, la Eucaristía… fundamentalmente. Aprovechad estas herramientas que os da Dios, porque os van a ayudar mucho, y os van a hacer crecer como merece un cristiano y un hijo de Dios, a pesar de las persecuciones, que las tendréis y las tendremos… Yo me atrevería a decir que ¿hay aquí alguno que no haya sido nunca tentado por el demonio? ¿hay aquí alguno que no haya sufrido las consecuencias de la persecución? Yo me atrevería a decir si hay aquí alguno, excepto los niños de medio año para abajo, que se ponga de pie… porque creo que todos estamos en estas circunstancias ¡Pero Dios es grande, Dios sale al encuentro! ¡Dios os bendice! y os da para que podáis seguir con estas herramientas el gozo de ser Hijos de Dios, que no hay cosa más grande en este momento que ser Hijos de Dios y vivir como hijos de la Iglesia. Y ayudando también a todas las necesidades de nuestra iglesia, sobretodo trabajando especialmente por los que más lo necesitan, por los pobres. 

El primer mensaje que dijo Jesús fue este, que Él había venido a liberar a los pobres de la pobreza. Que el Señor había venido a estar con los pobres… Eso fue prácticamente. Y la pobreza no solo está en los que tienen flaco el bolsillo, sino que la pobreza es la ausencia de amor. Si no hay amor eres la criatura más pobre del mundo. Benedicto XVI nos insistía en esto: Si no tenemos a Dios con nosotros somos los más pobres del mundo, los más necesitados del mundo, los más desgraciados del mundo. Así que, ¿que os puedo decir más? Solo las dos palabras: Acción de gracias y la petición. Y ahora me encomiendo a la Virgen Maria para que mantenga en vosotros la fuerza, la dinámica, el coraje, la valentía, la parresía... todo lo que queramos para invitaros a que no os canséis nunca. Y si alguno véis que está cansado ponerle la mano y ayudarle a levantarse, porque sois el futuro de la Iglesia y sois la esperanza del mundo.

Mons. José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

Video del encuentro:
https://www.youtube.com/watch?v=wiaeCdnC2p8

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