sábado, 25 de enero de 2020

Evangelizar a los bautizados

En estos tiempos de grave secularización y descristianización, especialmente en Europa y occidente, cuna de la fe cristiana, la Iglesia ha urgido en numerosas y distintas ocasiones a evangelizar a los bautizados, mediante itinerarios de formación cristiana. Así lo recoge explícitamente el Catecismo de la Iglesia Católica en su nº 1231: "el Bautismo de niños exige un catecumenado postbautismal"

Publicamos el escrito del P. Juan José Callés Garzón, párroco en Cristo Rey de Salamanca sobre esta necesidad: "He aquí la tarea pendiente de la Iglesia en este tiempo: EVANGELIZAR A LOS BAUTIZADOS. Efectivamente, nuestras comunidades cristianas básicas del futuro, constituidas por un número reducido de fieles, sólo podrán ser sostenidas y desarrolladas a través de una seria iniciación cristiana. Nuestras actuales asambleas dominicales languidecen porque no están formadas por verdaderos fieles, es decir cristianos que han superado las etapas clásicas del precatecumenado, catecumenado y neofitado. En la Iglesia primitiva se bautizaba a los convertidos; hoy tenemos que convertir a los bautizados.



Sí, esta es la tarea que nos toca hoy primar, desde un punto de vista pastoral: evangelizar a los adultos bautizados de nuestras parroquias que viven, de hecho, como paganos. A esta conclusión llegaron los Obispos de Europa, tras la celebración de la Asamblea sinodal celebrada en Roma los días 1 al 23 de octubre de 1999. 

He aquí algunos de los párrafos más significativos de la Exhortación Ecclesia in Europa, publicada el año 2003: “En el viejo Continente existen también amplios sectores sociales y culturales en los que se necesita una verdadera y auténtica misión ad gentes” (nº 46). Más aún, los Obispos europeos afirman con claridad que “es necesario un nuevo anuncio a los bautizados porque muchos bautizados no saben qué es el cristianismo, viven como si Cristo no existiera, se han dejado contagiar por el espíritu de un humanismo inmanentista, etc., y por ello, la tarea por hacer no será tanto bautizar a los nuevos convertidos, cuanto guiar a los bautizados a convertirse a Cristo y a su Evangelio” (nº 47).

Esta misma constatación la mantienen nuestros obispos españoles cuando afirman: “Hoy, la Iglesia en España se ve llamada a desplegar una acción pastoral de evangelización frente al fenómeno generalizado del debilitamiento de la fe y de difusión de la increencia entre nosotros. Al mismo tiempo la formación cristiana de muchos fieles es muy superficial, sin apenas incidencia en su manera de pensar y en sus costumbres. No pocos católicos, que recibieron los tres sacramentos de la iniciación y a los que se les impartió enseñanzas cristianas en la catequesis y en la escuela, apenas se identifican hoy con Jesucristo y con su Iglesia. Al hablar de la renovación pastoral de la Iniciación Cristiana se debe tener en cuenta que la Iglesia está viviendo hoy un cierto modo de neopaganismo que se manifiesta en la existencia de un número creciente de bautizados, y especialmente en un comportamiento, tanto privado como público, de un buen número de bautizados que deja al descubierto una vida cristiana a todas luces insuficiente” (cf. La Iniciación Cristiana 1999, nº 63).

Si esta es la realidad, ¿qué nos toca hacer, hoy, a los pastores y responsables de la pastoral en la Iglesia? Pues, EVANGELIZAR, EVANGELIZAR... a tiempo y a destiempo. Esto es lo que estamos haciendo y lo que seguiremos intentando hacer con la ayuda del Señor. 

El Papa FRANCISCO nos anima a trabajar, también en esta dirección. "El primer anuncio o «kerygma», que debe ocupar el centro de la actividad evangelizadora y de todo intento de renovación eclesial. En la boca del catequista vuelve a resonar siempre el primer anuncio: «Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte». Este primer anuncio, es el primero en un sentido cualitativo, porque es el anuncio principal, ese que siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y ese que siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis, en todas sus etapas y momentos. Por ello, también el sacerdote, como la Iglesia, debe crecer en la conciencia de su permanente necesidad de ser evangelizado”. Cf. Evangelii gaudium, n. 164).

Para llevar adelante esta misión, todos debemos sentirnos enviados porque la “mies es mucha y los obreros pocos”. La Parroquia entera debe ponerse en estado de misión.

P. Juan José Callés Garzón 
Párroco Cristo Rey de Salamanca

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.