Uno de los aspectos más importantes y sorprendentes del itinerario neocatecumenal es el descubrimiento en sus miembros de la vocación a la que Dios llama a cada uno. En el Camino, a lo largo de las distintas etapas, se invita a sus miembros a discernir y orar para saber cuál es la llamada que Dios hace. A menudo esta interpelación es difícil de aceptar, pero para el crecimiento en la fe es fundamental querer escuchar la voz del Señor, estar atento a su voluntad.
De este trabajo intenso y emocionante que se realiza a través del trípode Palabra-Liturgia-Comunidad en las parroquias, y también gracias a la transmisión de la fe que tiene lugar en las propias familias especialmente con la celebración de los laúdes los domingos por la mañana, surgen abundantes vocaciones a la vida consagrada. Son miles y miles las chicas que a lo largo de estas últimas décadas han entrado en decenas de órdenes religiosas: conventos de clausura, institutos religiosos, órdenes misioneras o de vida activa... aportando savia nueva y muchas veces revitalizando lo que estaba a punto de perecer.
Queremos publicar a propósito de este hecho el sorprendente caso sucedido en dos familias madrileñas (España) donde en una de ellas 2 hijas han sentido la llamada y entrarán en una orden religiosa y en la otra son las 5 hijas de un matrimonio las que también han visto cómo el Señor les invitaba a abrazar la vida consagrada. Jesucristo, a través de esta iniciación cristiana, está salvando a miles de familias, de donde están surgiendo tantísimas vocaciones para toda la Iglesia.














































